domingo, 13 de agosto de 2017



Motricidad fina

Es el control y coordinación de movimientos que abarcan menos del tamaño del propio cuerpo, compromete las partes finas del cuerpo como manos, pies y dedos.

Se centra en los movimientos realizados con partes concretas del cuerpo, por ejemplo: colorear, recortar, escribir, dibujar, recoger semillas. Si sólo se centra en las manos, también es llamada destreza manual, coordinación viso-manual u óculo-manual.

Dentro de la motricidad fina también podríamos englobar la puntería: habilidad para lanzar un objeto a una posición determinada. Los niños con una motricidad fina desarrollada se les da muy bien las manualidades.

Importancia de la motricidad fina

El desarrollo de la motricidad fina es de vital importancia, porque eventualmente será el arma para desenvolverse adecuadamente en el mundo escolar, y posteriormente en la vida. Tiene que ver con la escritura, con el manejo de trabajos que requieren mayores detalles, por ejemplo, tejer, clavar, etc.

Por eso, es esencial motivar esta área desde lo más temprano posible, en la medida que cada edad lo permite y lo requiere.

A continuación vamos a ver cómo se va desarrollando la motricidad fina según la edad del niño:


0-6 meses: Al principio el bebé solo usa el tacto, alrededor de los dos meses su vista hace aparición y multiplica las sensaciones que percibe del entorno.

A partir de los dos meses comienza a intentar coger los objetos mirándose las manos, relacionando a las dos partes implicadas, pero no será hasta los 4 o 5 meses cuando consiga lo que quiere sin necesidad de observar donde tiene las manos. Es un paso importantísimo en su desarrollo y le ha costado muchas equivocaciones llegar hasta aquí.

6-12 meses: Puede sostener objetos durante unos segundos aunque todavía está inseguro en sus movimientos. Intenta agarrar todo lo que ve pero también empieza a observar antes las cosas. También comienza la etapa en la que todo acaba en su boca.

1-3 años: Consigue realizar otro logro clave: hacer la pinza con los deditos. Esto le dará un mayor control sobre el objeto que agarre pues podrá separar o introducir piezas dentro de otras. Coincide esta fase con el comienzo del gateo y sus primeros pasos.

3-4 años: En esta etapa hablamos de atar cordones, abrochar y desabrochar botones grandes, cortar figuras con tijeras, escribir su nombre en mayúsculas y dibujar personas de manera muy simple con trazos rústicos. Inician preescolar y hay que recalcar que no controlan aún del todo su sistema nervioso.

5 años en adelante: Llegada esta etapa ya dibujan diferenciando miembros, colores y hasta pequeños detalles. Cortan y pegan con autonomía. Comenzarán la primaria en la que aprenderán a leer y a escribir, un paso gigante en el desarrollo de su vida.







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