En este Blog se describe y analiza la practica educativa para un mejor desarrollo en los niños.
miércoles, 23 de agosto de 2017
El preponderante papel de la familia en el aprendizaje
El proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños no puede realizarse efectivamente al margen de los padres o tutores del menor, o si estos no crean un vínculo afectivo con los docentes responsables de transmitir conocimientos.
Como el primer espacio de socialización, la familia juega un papel preponderante en la integración de sus hijos en el aprendizaje, por lo que la participación de sus padres en las actividades curriculares y extracurriculares de la escuela no solo contribuye a una mejor asimilación de los conocimientos, sino que también fortalece la autoestima y refuerza el rol social que cada niño desarrolla, dentro del centro escolar primero, y en la vida pública, después.
La escuela es el lugar donde los niños generalmente pasan más tiempo y están acompañados por los maestros, con los cuales comparten de manera más continua y directa; por ende, si el niño presenta un cambio de cualquier tipo, uno de los primeros en darse cuenta sería el maestro, en muchos casos hasta más rápido que los padres, ya que por el ritmo de vida actual, los mismos comparten muy poco tiempo con los hijos, expresa la psicóloga Lía Biaggi, del Centro Vida y Familia.
Destaca que la integración de los padres al proceso de educación es sumamente positiva, ya que cuando existe una comunicación constante entre los padres y los maestros, ambos tienen conocimiento de las cosas que pudieran estar afectando al niño y así poder ayudarlo. Esto a su vez favorece la autoestima del menor al ver que sus padres participan, de la manera más activa que pueden, en algo tan importante para ellos como es el ambiente escolar.
El que el padre esté presente en estas actividades escolares, y hasta en las extracurriculares, beneficia mucho la relación y el vínculo con los hijos, ya que los niños ven en papá y mamá un apoyo en las cosas que son importantes para él y demuestran que creen en que pueden hacerlas, que a pesar de que tienen mucho trabajo y otras obligaciones, lo más importante para ellos son sus hijos y sacan tiempo para estar con y para ellos.
Pero la participación de los padres en las actividades escolares no debe convertirse en la asistencia a un simple evento, sino que debe estar dirigida a unificar criterios con los docentes o maestros sobre cómo ayudar a los menores en casa, de forma que esa ayuda se transfiera a una vida escolar positiva y que permita la evolución del menor.
Es importante que padres y maestros identifiquen las herramientas que deben ser puestas al servicio de los hijos a los fines de que ellos puedan realizar sus responsabilidades escolares de forma adecuada, en un ambiente agradable y dentro de un tiempo establecido. Además, esa unificación de criterios debe estar dirigida a fortalecer la autoestima del menor, para que asuma el proceso enseñanza aprendizaje con los menores riesgos y una voluntad independiente y proactiva.
A juicio de Biaggi, el apoyo otorgado por maestros y padres a los niños no debe estar cargado, ni representar un proceso de tensión, pues el menor lo percibe y entiende la educación escolar, no como un espacio de crecimiento y desarrollo de sus habilidades, sino como uno que lo limita para el desarrollo pleno de sus capacidades.
En ocasiones, si los padres son muy sobreprotectores, en vez de causar un bien pueden cometer errores; hay que permitirle al niño resolver situaciones sencillas por sí mismo, pero si cada vez que se le presente una dificultad en la escuela, ya sea con la maestra o con otro compañerito, el padre es quien toma las riendas, de una manera implícita le está dejando ver al niño o niña que no tiene por sí mismo la capacidad para resolver las cosas, lo que lo hace dependiente.
La experta en niños y adolescentes destaca que esto no significa que los padres deben llevar la independencia del hijo a situaciones extremas, puesto que deben saber cuándo y cómo actuar, muchas veces por sí mismos, y otras bajo la asesoría del profesional de la educación.
No es que se llegue a los extremos, ya que si un padre se da cuenta de que su hijo está siendo víctima de bullying o de una situación de abuso con un superior, debe intervenir, pero hay que darle la oportunidad de que, en casos no extremos, traten de solucionar las situaciones por ellos mismos, dejándoles saber que como padres están ahí para apoyarlo si necesita de que estos intervengan, dice Biaggi.
El juego infantil y su metodología
Es bien sabido que el juego es una actividad fundamental para el desarrollo y el aprendizaje en la infancia. Si contemplamos a un niño podemos observar que, prácticamente desde su nacimiento, disfruta con el juego. Al principio, se manifiesta con movimientos corporales simples que, poco a poco, se van ampliando y haciendo más complejos para introducir otros elementos. Con el tiempo, el juego permitirá al niño poner en marcha los mecanismos de su imaginación, expresar su manera del ver el mundo que le rodea, desarrollar su creatividad y relacionarse con adultos e iguales.
Es así como la actividad lúdica contribuye en gran medida a la maduración psicomotriz, potencia la actividad cognitiva, facilita el desarrollo afectivo y es vehículo fundamental para la socialización de los niños y niñas. Por eso, el juego se convierte en uno de los medios más poderosos que tienen los niños para aprender nuevas habilidades y conceptos a través de su propia experiencia. Los niños y niñas emplean gran parte de su tiempo en jugar, en los distintos ámbitos en los que se desenvuelven (familia, escuela, tiempo libre, etc.). Sus juegos van a ir cambiando según sus edades y preferencias, según se practiquen individualmente o en grupo, y según se desarrollen de forma libre o dirigida. Pero el juego puede ser mucho más que un simple entretenimiento, ya que ayuda al niño a crecer en diversas áreas, y por eso puede tener una intencionalidad pedagógica o simplemente lúdica. Si los juegos son aprovechados adecuadamente, se pueden convertir en actividades de enseñanza que permiten un aprendizaje altamente motivador para los pequeños.
Desde los diferentes contextos educativos se ha tomado conciencia de este hecho y podemos observar cómo, a lo largo de las etapas de Educación Infantil y Primaria, el juego aparece como un instrumento natural para la maduración en todas las dimensiones de la persona; es decir, los niños y las niñas aprenden jugando. En la legislación educativa vigente se contempla para ambas etapas la necesidad de dotar de carácter lúdico cualquier actividad que se realice con los pequeños, relacionándola siempre con las diferentes áreas del currículo. Por eso es fundamental para todos los profesionales de la educación conocer en profundidad la importancia del juego, sus características y las posibilidades psicopedagógicas del modelo lúdico.
Fuente: http://revistapulso.cardenalcisneros.es/documentos/articulos/110.pdf
María Montessori
Los principios básicos de la metodología Montessori
«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo». María Montessori.
La mente absorbente de los niños: La mente de los niños posee una capacidad maravillosa y única: la capacidad de adquirir conocimientos absorbiendo con su vida psíquica. Lo aprenden todo inconscientemente, pasando poco a poco del inconsciente a la conciencia, avanzando por un sendero en que todo es alegría. Se les compara con una esponja, con la diferencia que la esponja tiene una capacidad de absorción limitada, la mente del niño es infinita. El saber entra en su cabeza por el simple hecho de vivir.
Se comprende así que el primer período del desarrollo humano es el más importante. Es la etapa de la vida en la cual hay más necesidad de una ayuda, una ayuda que se hace no porque se le considere un ser insignificante y débil, sino porque está dotado de grandes energías creativas, de naturaleza tan frágil que exigen, para no ser menguadas y heridas, una defensa amorosa e inteligente.
Los períodos sensibles: Los períodos sensibles son períodos en los cuales los niños pueden adquirir una habilidad con mucha facilidad. Se trata de sensibilidades especiales que permiten a los niños ponerse en relación con el mundo externo de un modo excepcionalmente intenso, son pasajeras y se limitan a la adquisición de un determinado carácter.
El ambiente preparado: Se refiere a un ambiente que se ha organizado cuidadosamente para el niño, diseñado para fomentar su auto-aprendizaje y crecimiento. En él se desarrollan los aspectos sociales, emocionales e intelectuales y responden a la necesidades de orden y seguridad. Las características de este Ambiente Preparado le permiten al niño desarrollarse sin la asistencia y supervisión constante de un adulto.
El diseño de estos ambientes se basa en los principios de simplicidad, belleza y orden. Son espacios luminososy cálidos, que incluyen lenguaje, plantas, arte, música y libros.
El salón es organizado en áreas de trabajo, equipadas con mesas adaptadas al tamaño de los niños y áreas abiertas para el trabajo en el suelo. Estanterías con materiales pertenecientes a dicha área de desarrollo rodean cada uno de estos sectores. Los materiales son organizados de manera sistemática y en secuencia de dificultad.
El Rol del Adulto: El rol del adulto en la Filosofía Montessori es guiar al niño y darle a conocer el ambiente en forma respetuosa y cariñosa. Ser un observador consciente y estar en continuo aprendizaje y desarrollo personal.
El verdadero educador está al servicio del educando y, por lo tanto, debe cultivar la humildad, para caminar junto al niño, aprender de él y juntos formar comunidad.
Fuente:http://www.uhu.es/cine.educacion/figuraspedagogia/0_montessori.htm
domingo, 20 de agosto de 2017
sábado, 19 de agosto de 2017
El contexto socio-cultural y los diferentes entornos de los niños y las niñas influyen en el desarrollo y los aprendizajes.
El enfoque ecológico del desarrollo humano intenta comprender el comportamiento, definiéndolo como la resultante de un intercambio mutuo y recíproco entre el ser humano y el medio en el cual interactúa. este enfoque identifica las necesidades actuales y futuras de los niños, considerando las expectativa familiares y el contexto social y cultural en el que están insertos. Así mismo, identifica habilidades prioritarias que los niños y las niñas necesiten para actuar y participar en todos los ambientes cotidianos promoviendo más independencia y autonomía en el futuro. A partir de esto se entiende que el educador o educadora deben favorecer los vínculos de los niños con sus distintos entornos.
Fuente: http://www.educando.edu.do/sitios/revisioncurricular/data/uploads/nivel_inicial.pdf
Etapas del desarrollo de los niños (Piaget)
Piaget las llama Etapas o Estadios donde cada uno de ellos se caracteriza por una estructura determinada. Son distintas formas que dispone el sujeto para abordar los problemas, serian entonces formas comunes de organizar la realidad y el de manifestar diferentes dominios motriz, intelectual, afectivo. Y ellas son:
Sensorio-Motor: De 0 a 2 años, en donde los aprendizajes dependen de experiencias sensoriales inmediatas y de actividades motoras corporales, el niño se caracteriza por su marcado egocentrismo es decir, intenta imponer sus deseos de acción sobre la realidad sin tener en cuenta los peligros las normas etc.
Pre-Operacional: De los 2 a los 7 años y que da paso a la construcción de esquemas representativos. Esto es posible a la aparición de la función simbólica, carencia de reversibilidad y explicaciones incoherentes con la realidad.
Operatorio Concreto: De los 7 a los 11 años, aquí es donde el pensamiento logra reversibilidad, lo que hace que sus operaciones ósea acciones mentales sean más flexibles, desaparece el egocentrismo tiene una interpretación objetiva en vez de intuitiva de la realidad.
Operatorio Formal: A partir de los 11 años en dónde según el pensador ginebrino el niño logra un pensamiento proposicional y un razonamiento hipotético verbal, y el que se caracteriza por darse el máximo desarrollo de las estructuras cognitivas.
domingo, 13 de agosto de 2017
Es una técnica o disciplina para ayudar a los niños a
desarrollar su movimiento corporal, la relación con los demás, a controlar sus
emociones y conocimiento integrando todo entre sí.
Este término se divide en dos: psicología (psico) y motriz
(motricidad). Por tanto, cuando se hable de psicomotricidad o psicomotriz se
están refiriendo a todo lo relacionado con la psicología y la motricidad, así
como todas las complejas relaciones que existen entre estos dos campos, que son
muchas.
Importancia y beneficios de la psicomotricidad
En los primeros años de vida, la Psicomotricidad juega un papel muy importante, porque influye valiosamente en el desarrollo intelectual, afectivo y social del niño favoreciendo la relación con su entorno y tomando en cuenta las diferencias individuales, necesidades e intereses de los niños y las niñas.
El desarrollo de la psicomotricidad lo podemos desglosar en tres partes:
A nivel motor: le permitirá al niño dominar su movimiento corporal.
A nivel cognitivo: permite la mejora de la memoria, la atención y concentración y la creatividad del niño.
A nivel social y afectivo: permitirá a los niños conocer y afrontar sus miedos y relacionarse con los demás.
Habilidades que engloba la psicomotricidad
Dominio corporal o conciencia de las dimensiones del propio cuerpo: conocimiento que la persona tiene de su propio cuerpo. Esta habilidad permite a los niños que usen su cuerpo como medio de aprendizaje.
Lateralidad: los seres humanos tenemos preferencia por un lado de nuestro cuerpo. Por ejemplo, si usamos la mano derecha para escribir es porque nuestro hemisferio dominante es el contrario, el izquierdo. Los niños deben definir su lateralidad de manera natural, sin ser forzada para evitar problemas posteriores en su desarrollo.
Equilibrio: la capacidad para permanecer estable mientras se realizan distintas actividades motrices.
Reflejos: capacidad para responder o reaccionar ante un estímulo externo.
Estructuración espacial: habilidad para comprender las relaciones espaciales que guardan los objetos entre sí y con mi cuerpo. Dentro de este campo se engloba la puntería
Ritmo o control del movimiento: habilidad para realizar movimientos de determinada forma y con una frecuencia temporal concreta.
Motricidad: control sobre el propio cuerpo. La motricidad en función de las partes del cuerpo que intervienen se divide en:
Motricidad gruesa: control y coordinación de movimientos que abarcan el tamaño del propio cuerpo o superior. Por ejemplo, bailar, correr, saltar, caminar, agacharse.
Motricidad fina: control y coordinación de movimientos que abarcan menos del tamaño del propio cuerpo, compromete las partes finas del cuerpo como manos, pies y dedos. Se centra en los movimientos realizados con partes concretas del cuerpo, por ejemplo: colorear, recortar, escribir, dibujar, recoger semillas.
La motricidad también la clasifican en función de los sentidos que la activan, los principales son:
Motricidad visomotora: el cuerpo se mueve en función del sentido de la vista. Por ejemplo, podría ser pulsar un botón u otro en función del color que sale en la pantalla.
Motricidad auditivomotora: el cuerpo se mueve en función del sentido del oído. El ejemplo más típico es bailar al ritmo de la música.
La motricidad también se puede dividir en función de las sensaciones que tiene el niño de su propio cuerpo:
Desarrollo motriz interopceptivo: según sensaciones internas, viscerales, respiración, ritmo cardiaco.
Desarrollo motriz propioceptivo: sensaciones que vienen de los músculos, tendones y articulaciones.
Desarrollo motriz exteroceptivo: sensaciones que vienen de los sentidos.
Es el control y coordinación de movimientos que abarcan menos del tamaño del propio cuerpo, compromete las partes finas del cuerpo como manos, pies y dedos.
Se centra en los movimientos realizados con partes concretas del cuerpo, por ejemplo: colorear, recortar, escribir, dibujar, recoger semillas. Si sólo se centra en las manos, también es llamada destreza manual, coordinación viso-manual u óculo-manual.
Dentro de la motricidad fina también podríamos englobar la puntería: habilidad para lanzar un objeto a una posición determinada. Los niños con una motricidad fina desarrollada se les da muy bien las manualidades.
Importancia de la motricidad fina
El desarrollo de la motricidad fina es de vital importancia, porque eventualmente será el arma para desenvolverse adecuadamente en el mundo escolar, y posteriormente en la vida. Tiene que ver con la escritura, con el manejo de trabajos que requieren mayores detalles, por ejemplo, tejer, clavar, etc.
Por eso, es esencial motivar esta área desde lo más temprano posible, en la medida que cada edad lo permite y lo requiere.
A continuación vamos a ver cómo se va desarrollando la motricidad fina según la edad del niño:
0-6 meses: Al principio el bebé solo usa el tacto, alrededor de los dos meses su vista hace aparición y multiplica las sensaciones que percibe del entorno.
A partir de los dos meses comienza a intentar coger los objetos mirándose las manos, relacionando a las dos partes implicadas, pero no será hasta los 4 o 5 meses cuando consiga lo que quiere sin necesidad de observar donde tiene las manos. Es un paso importantísimo en su desarrollo y le ha costado muchas equivocaciones llegar hasta aquí.
6-12 meses: Puede sostener objetos durante unos segundos aunque todavía está inseguro en sus movimientos. Intenta agarrar todo lo que ve pero también empieza a observar antes las cosas. También comienza la etapa en la que todo acaba en su boca.
1-3 años: Consigue realizar otro logro clave: hacer la pinza con los deditos. Esto le dará un mayor control sobre el objeto que agarre pues podrá separar o introducir piezas dentro de otras. Coincide esta fase con el comienzo del gateo y sus primeros pasos.
3-4 años: En esta etapa hablamos de atar cordones, abrochar y desabrochar botones grandes, cortar figuras con tijeras, escribir su nombre en mayúsculas y dibujar personas de manera muy simple con trazos rústicos. Inician preescolar y hay que recalcar que no controlan aún del todo su sistema nervioso.
5 años en adelante: Llegada esta etapa ya dibujan diferenciando miembros, colores y hasta pequeños detalles. Cortan y pegan con autonomía. Comenzarán la primaria en la que aprenderán a leer y a escribir, un paso gigante en el desarrollo de su vida.
viernes, 11 de agosto de 2017
Motricidad Gruesa
El área motricidad gruesa tiene que ver con los cambios de posición del cuerpo y la capacidad de mantener el equilibrio.
Se define motricidad gruesa como la habilidad que el niño va adquiriendo, para mover armoniosamente los músculos de su cuerpo, y mantener el equilibrio, además de adquirir agilidad, fuerza y velocidad en sus movimientos.
Importancia
El desarrollo de la motricidad gruesa es de vital importancia en el desarrollo integral del niño; este tipo de motricidad compromete grandes grupos musculares y grandes segmentos del niño o incluso comprometer todo el cuerpo.
El seguimiento de la Motricidad Gruesa es de vital importancia en el desarrollo integral del niño.
La motricidad gruesa es aquella relativa a todas las acciones que implican grandes grupos musculares, en general, se refiere a movimientos de partes grandes del cuerpo del niño o de todo el cuerpo.
Así pues, la motricidad gruesa incluye movimientos musculares de: piernas, brazos, cabeza, abdomen y espalda. Permitiendo de este modo: subir la cabeza, gatear, incorporarse, voltear, andar, mantener el equilibrio…etc
La motricidad también abarca las habilidades del niño para moverse y desplazarse, explorar y conocer el mundo que le rodea y experimentar con todos sus sentidos (olfato, vista, gusto y tacto) para procesar y guardar la información del entorno que le rodea.
Los ejercicios para desarrollar la motricidad gruesa son:
· Pedir al niño que señale, nombre y localice en su cuerpo la cabeza, frente, cabello, ojos, orejas, boca y sus elementos, nariz, mejillas y mentón; partes de su tronco, espalda, pecho, cintura, abdomen y cadera; partes de sus extremidades superiores: hombro, brazo, codo, muñeca, manos, palmas, pantorrilla, talón, pies y dedos.
· Subir y bajar escaleras.
· Realizar un recorrido, sin salirse, sobre líneas trazadas en el piso, pueden ser líneas rectas, curvas y quebradas
· Bailar en diferentes ritmos procurando que el niño tome e! ritmo de la música constantemente.
Es importante para el desarrollo el poder contar con un espacio y ambiente adecuados con la ayuda de las personas asignadas para el cuidado.
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